Para muchos, la corbata es un complemento de uso diario. Para otros, sólo se utiliza en días señalados. Otros no quieren ni oír hablar de ella. Sea como sea, es un accesorio que ejerce una poderosa atracción sobre todo lo que mancha, y rara es la vez que nos libramos de llevarla a la tintorería.
Para evitarlo, podéis intentar limpiarla vosotros (siempre que el tejido lo permita, claro). La técnica, como veréis, es sencilla si se tienen nociones de costura:
1. Marcad con un hilván los dos bordes de la corbata y, por detrás, hilvanad a lo largo de la costura que cierra la corbata.
2. Descosed la costura original, y extended la pieza. A continuación, hilvanad la bastilla a lo largo de la costura de montaje.
3. Retiramos la entretela del interior y aplicamos el quitamanchas sobre la corbata. Como siempre que nos enfrentamos a tejidos delicados, lo recomendable es probar primero el producto en un área no visible.
4. Planchad con cuidado la entretela y colocadla de nuevo en su lugar.
5. Para finalizar, doblad otra vez la corbata a lo largo de las marcas laterales que habéis señalado con hilván, pero no los hilvanéis aún. Sí debéis hilvanar la bastilla a lo largo del hilván del centro, agarrando la entretela con cada puntada pero cuidando de no atravesar la tela de la corbata. Por último, deshilvanad la corbata.
¿Qué os ha parecido?
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